En el Principio era la palabra
"Hace mucho tiempo que he dejado de practicar la indiferencia que nació con el pacto de silencio en esta ciudad (Bariloche - Argentina). Es algo que se sabe. Y hace mucho tiempo también, que me he dedicado, junto a algunos amigos, a investigar todo tipo de pequeñas señales que van apareciendo en mi ciudad y que a la mayoría de sus habitantes suelen parecer insignificantes..."
“Barifacho”, “I love Bora”, “Muerte a los delincuentes”, “C.R.A”, “Karl Gottman”, “Alba Thule” y un rostro “playmovil” de pocos trazos de Hitler, es todo lo que hay. Es suficiente.
Los pasos a seguir: búsqueda de textos e imágenes en Internet. Los desinformados pueden naufragar en el aluvión. Los informados no. Yo me interesé en Karl Gottman, porque el apellido es alemán, y en Alba Thule, porque tenía una connotación exótica en relación al Bora, la fuerza especial de la Policía de Río Negro.
De Thule sabía algo: un país situado por los geógrafos de la antigüedad clásica en el más lejano norte. “La última Thule” se suele decir, como indicando el último confín de la tierra. Pero, como descendiente de alemanes, la palabra tiene también para mi, otro significado. Remite a la “Sociedad Thule, y con ella a los orígenes más esotéricos del movimiento nacionalsocialista en Alemania. En sus teorías ocultistas, se mezcla el racismo con un anticomunismo y antisemitismo extremo, algo típico de las organizaciones “völkisch” de aquellos años. El diario del movimiento nacionalsocialista, el “Völkischer Beobachter”, nació del primitivo diario de la Sociedad, el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores nació del Partido Alemán de los Trabajadores, fundado por miembros de la Sociedad, y Hans Frank, Karl Harrer, Rudolf Hess, Alfred Rosenberg, Julius Streicher y Dietrich Eckart, algunos de los más prominentes lideres del futuro gobierno de los Nazis, fueron miembros de la Sociedad. El libro “Mi Lucha” (Autobiografía y programa político de Hitler), está dedicado a Eckart, que lo había entrenado en las habilidades para el discurso público. No es poco.
Hoy, la Sociedad Thule, por su pasado ocultista, se ha convertido en el centro de las teorías conspirativas sobre la Alemania Nazi, algunas de las cuales, hasta llegan a afirmar, que el grupo original le había concedido a Hitler poderes mágicos especiales para llegar al poder. A vistas del resultado, no fueron suficientes para mantenerlo en él.
La orden “Alba Thule”, por lógica conceptual, es otra cosa. Al parecer es un producto de Karl Gottman, un argentino de origen alemán (¿?), de cuya vida poco se puede averiguar en la red. Sus escritos en cambio, abundan y son, como siempre sucede en la red, una llave para ingresar al universo nacionalsocialista, que en ella crece y se ramifica.
La doctrina en sí, se vincula con la “ariosofía”, un sistema ideológico de naturaleza esotérica creado por dos austriacos en el siglo XIX, que hasta dio origen a una cierta "Hermandad del Sol Negro", fundada en el año 1989 en Chile. Todo esto, claro está, fuertemente ligado al paganismo germano, al romanticismo alemán como la palabra insinúa, y a la fascinación por el antiguo alfabeto nórdico. La orden “Alba Thule” se relaciona con la runa “ger”, que según Gottman, “hace alusión al eterno modelo del universo e indica, que si la semilla fue plantada correctamente, la cosecha será magnífica”. En el contexto del mural, es difícil saber a que cosecha se refiere. Según unas explicaciones en la red: “la orden permite una progresiva iluminación que conduce al ario hacia el Superhombre."
En una de las páginas se habla de que la orden es perseguida por el Mossad (Servicio de inteligencia Israelí), la DAIA e incluso el INADI.
De Gottman hay poca información, pero se pueden leer muchos de sus escritos. Me tomé el trabajo de leer algunos. Una extraña mezcla de lugares comunes del revisionismo histórico alemán, los movimientos de supremacía blanca, ocultismo y mitología nórdica. Como nota a pié de página van dos párrafos elegidos y que cada cuál saque sus conclusiones.
La pregunta que queda flotando en el aire es: ¿Qué tiene que ver Karl Gottman con el Bora? O mejor dicho ¿Qué tiene que ver toda esta mezcla de mitología nórdica, filosofía neo nazi y ocultismo con lo que sucede en Bariloche? ¿Se vuelve a cumplir la profecía en forma de pequeñas señales en una pared emblemática, o es esto sólo un mero juego de pintadas, y nada más?
“Barifacho”, “I love Bora”, “Muerte a los delincuentes”, “C.R.A”, “Karl Gottman”, “Alba Thule” y un rostro “playmovil” de pocos trazos de Hitler es todo lo que hay. Es suficiente, porque en el principio era la palabra, y en el caso particular del nacionalsocialismo, todos sabemos lo que pasó."

OTTO HERMANN HOYER, 1937. "AL PRINCIPIO FUE LA PALABRA"
(Museo del Holocausto Memorial EE.UU)
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Artículos de Karl Gottman (Karl Santhrese), líder de Alba Thule
(De Internet/cito la fuente)
“Thule había sido el centro mágico de una civilización desaparecida. La capital de Hiperbórea. Dietrich Eckart (1869-1923) – quien fue consejero ocultista de Hitler – y sus allegados decían que no todos los secretos de Thule se habían extinguido, estos significaban un reservorio de sabiduría y fuerzas que permitirían a Alemania dominar el mundo, sus lideres serán hombres que conocerán todo, y crearán una conmoción mundial, su fuerza derivará de su propia fuente de energía en el cerebro. La sociedad Thule estaba pronta a convertirse en un instrumento de cambio de la propia naturaleza de la realidad, dotando a la aventura humana de un nuevo significado por muchos miles de años. Esto se exteriorizó bajo el lema de un Tercer Reich milenario.
Muchos escépticos bajo el pensamiento limitado que inspira el sistema dominante actual, se burlan de que el Tercer Reich sólo haya durado 12 años, no obstante estos desconocen, primero el significado metafísico de los 12 años y segundo que el Tercer Reich sigue vivo y crece día a día.”
(De: “El poder oculto de los arios”, Karl Santhrese, seudónimo de Kart Gottman)
“Los notables avances de la ciencia están demostrando día a día – a pesar de la ciencia oscurantistas – que las creencias irracionales de los antirracistas carecen de fundamentos basados en hechos reales. (…) El profesor Otto Klineberg, dijo ya en 1963: “en lo que a tests mentales respecta, la cuestión no reside en establecer si, en promedio, los niños negros obtienen resultados más bajos que los niños blancos. Que ello es así, no puede ser puesto en duda. Que las diferencias existen ya no puede ser discutido, y, de hecho, hoy solamente lo trata de negar cierto periodismo más preocupado por argumentos ideológicos que por hechos científicamente probados.
(De: “La ciencia destruye mitos antirracistas”, Kart Santhrese/Octubre 2007)




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